PINAR DEL RIO


support babalú


Your donations help fund
our continued operation

do you babalú?

what they’re saying


bestlatinosmall.jpg

quotes.gif

activism


ozt_bilingual


buclbanner

recommended reading





babalú features





recent comments


  • raddoc: I wonder if any of the pundits that praised Marquez for being such a literary genius ever read his work? I am an avid reader and...

  • Honey: Every picture I see of Castro has him leaning on someone. Look at this. His right hand is in a fist and his left is clutching the...

  • asombra: I’m sorry, but this is giving the SOB way too much benefit of the doubt. There isn’t ANY doubt.

  • asombra: McGovern looks like he’s “tarado,” and then some.

  • asombra: Just as women shouldn’t wear certain things after a certain age, dictators shouldn’t run around in military costume...

search babalu

babalú archives

frequent topics


elsewhere on the net



realclearworld

Ninoska and her Habaneras at Cuba Nostalgia

This year at Cuba Nostalgia:

Ninoska y sus HABANERAS

ninoska_cn

Mi obra es el resultado de mi fijación con un tema recurrente: Cuba. Es también, nostalgia. Son mis añoranzas plasmadas en las cabezas de mujeres de otros tiempos, obligadas a embellecerse para que el esplendor de La Habana no las opacara. Son rostros de Habaneras. Sus cabezas las adorno con antiguos vitrales, flores y elaborados rasgos que se encaracolan con la suavidad de las antiguas rejas que abundaban en La Habana de ayer, igualando encajes forjados por románticos orfebres.

Los vibrantes colores, la búsqueda de alguna o ninguna simetría, los escasos rasgos y minuciosos detalles componen los rostros de mujeres que algún día habitaron una ciudad mágica y a pesar del tiempo y la distancia, aun siguen con la mirada fija en el regreso. Pinto palomas, caracoles y corazones cubanos que recorren el mundo enarbolando los colores de nuestra bandera, y habitan en el maravilloso mundo de los recuerdos.

La Habana de mi niñez y mis sueños era una ciudad de luces. No la de llamativos anuncios lumínicos que abundaban por doquier. Yo recuerdo la luz de un sol quemante, brillante, que se deslizaba por las rendijas de las persianas de madera y le daba aun más intensidad a los colores de los vitrales de viejos ventanales. El atardecer brillaba con un resplandor ámbar que poseía el calor y la familiaridad de un prolongado abrazo.
Pintar es para mí, regresar a mi ciudad perdida.

Comments are closed.