Ninoska and her Habaneras at Cuba Nostalgia

This year at Cuba Nostalgia:

Ninoska y sus HABANERAS

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Mi obra es el resultado de mi fijación con un tema recurrente: Cuba. Es también, nostalgia. Son mis añoranzas plasmadas en las cabezas de mujeres de otros tiempos, obligadas a embellecerse para que el esplendor de La Habana no las opacara. Son rostros de Habaneras. Sus cabezas las adorno con antiguos vitrales, flores y elaborados rasgos que se encaracolan con la suavidad de las antiguas rejas que abundaban en La Habana de ayer, igualando encajes forjados por románticos orfebres.

Los vibrantes colores, la búsqueda de alguna o ninguna simetría, los escasos rasgos y minuciosos detalles componen los rostros de mujeres que algún día habitaron una ciudad mágica y a pesar del tiempo y la distancia, aun siguen con la mirada fija en el regreso. Pinto palomas, caracoles y corazones cubanos que recorren el mundo enarbolando los colores de nuestra bandera, y habitan en el maravilloso mundo de los recuerdos.

La Habana de mi niñez y mis sueños era una ciudad de luces. No la de llamativos anuncios lumínicos que abundaban por doquier. Yo recuerdo la luz de un sol quemante, brillante, que se deslizaba por las rendijas de las persianas de madera y le daba aun más intensidad a los colores de los vitrales de viejos ventanales. El atardecer brillaba con un resplandor ámbar que poseía el calor y la familiaridad de un prolongado abrazo.
Pintar es para mí, regresar a mi ciudad perdida.